Parafraseando a los participantes del foro de Novela Negra.

El 3er foro anual de novela negra, promovido por Cultura UdeG y Fondo de Cultura Económica, se  llevó a cabo los pasados 5, 6 y 7 de mayo, con personalidades como Francisco Hagehnbeck, Antonio Malpica, Bernardo Bef, Rodolfo J.M., Imanol Caneyada y Raúl Torres González, moderados por los organizadores, Roberto Herrera, Vanessa García y Encarni López. Con tres mesas bastante interesantes que fueron: El panorama de la narrativa policiaca, la novela negra en México, y la Influencia de la nota roja en la novela policiaca.

   No obstante, más interesante que los tópicos a tratar, resulta la verdad inminente que se repitió como un himno estable entre los labios de los participantes; uno a uno, con diversas palabras caprichosamente unidas, como solo los escritores y periodistas saben hacer, los participantes cantaron a voz en cuello la importancia de la Novela Negra y su presencia literaria en la sociedad Mexicana, siempre llena de acontecimientos que puedan dar pie a la existencia de dichas obras.

   Parafraseando a todos ellos, lo cual en mi caso es lo mismo que resumirlo a una frase corta: “La novela negra en México es un elemento literario que representa la realidad, pero una realidad que no puede dañarnos porqué la volvemos ficticia”.

   A mí, personalmente, no sólo me pareció un gran foro, bien organizado y exitosamente llevado a cabo, sino que me dio pauta a cuestionarme sobre la proliferación y fama de este subgénero narrativo en mi país, ya que, ¿qué circunstancia social puede dar pie a que el género policiaco sea uno de los más leídos? Según los participantes del foro, es debido a la circunstancia de la violencia y la criminalidad en México, que día a día nos aborda con espectaculares y encabezados sangrientos, que reflejan por mucho, más violencia que en las creaciones más atroces de un autor.

  Según Antonio Malpica, es incluso reparador el leer este tipo de novelas, ya que “Es un universo en el que sí ganan los buenos”.

  La sustancia que tanto tememos que surja de la novela de Taibo, Bernal o María Bermúdez, (o Poe, Cristie y Conan Doyle) es menos fuerte que la que corre actualmente a nuestro alrededor como un viscoso circulo vicioso; es la sangre, que actualmente no nos causa tanta indignación como antes, ¿será acaso que nos estamos acostumbrando a ella?

  Bien dicha fue la respuesta dada por los autores, con respecto a la pregunta de ¿Porqué crear novelas negras, si ya tanta variedad de noticia roja cubre nuestras rutinas? Pues por qué la literatura tiene la obligación de abrir la boca, si bien no sólo porque refleja la realidad, sino también porque- aunque su función no es moralista- el arte no puede reprimir la realidad, sino que la toma, la transforma, la vuelve bella y la pone al alcance de todos, para que sepamos comprendernos y… entretenernos.

   Quizá no debería ir por la calle tanta gente de falso criterio que se indigna por la presencia, cada vez más contundente, de novelas policiacas, de narcos y espías, ya que a fin de cuentas, la ficción no ocurre, y queda capturada a través de páginas y páginas de frases, mientras que en la calle, la realidad no se queda atrapada, sino que nos atrapa en ella y, escasamente nos dará  la oportunidad de conseguir derrocarle tan fácilmente como se hace en un buen libro.

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